miércoles, 7 de marzo de 2012

Reforma laboral vs mujer trabajadora

España encabeza las tasas de paro de mujeres en la Unión Europea; está entre los 5 países con las tasas de empleo de mujeres más bajas de la UE-27; en nuestro país, el trabajo a tiempo parcial es cuatro veces mayor de media para las mujeres que para los hombres y persisten las diferencias retributivas entre hombres y mujeres, lo que condiciona que éstas últimas tengan una protección social menor (pensiones más bajas, prestaciones por desempleo también más bajas y por menos tiempo). Éstas son solo algunas de las pinceladas que nos permiten constatar la situación de las mujeres en el mercado de trabajo en España.

Con 2.433.600 mujeres en el paro, nos hemos situado en la cota más alta de desempleadas de los últimos diez años, una media nacional que encubre realidades aún más duras. Tal y como reconocen los artífices de la nueva reforma laboral, no generará empleo, es más han aventurado que la tasa de desempleo superará a finales de este año el 24%, es decir se destruirá más empleo. Las políticas de recorte y ajuste afectarán negativamente a todos los trabajadores pero lo harán en mayor medida a aquellos que ya venían teniendo una posición de desventaja en el mercado de trabajo, como es el caso de las mujeres. Así las políticas de recorte acentuarán las desigualdades y contribuirán al aumento del empobrecimiento de las mujeres y de la discriminación que soportan.

Es un hecho: los países que más han avanzado económicamente en los últimos 50 años son los que han adoptado políticas de igualdad, de formación y de salud. Por contra, la desarticulación de nuestro modelo social, la reducción del déficit público y las reformas laborales regresivas, como la actual, hacen retroceder la igualdad de género. Un ejemplo de cómo las políticas de ajuste afectarán a la igualdad se comprueba en el recorte de la ley de dependencia.

A los iniciales problemas técnicos de aplicación de la Ley de Dependencia, de financiación y de voluntad política para ponerla en marcha en algunas Comunidades Autónomas, como Madrid y País Valenciano, se añaden ahora los recortes como el de la reforma del régimen de retroactividad. Dicha reforma implica una importante disminución de ingresos para las mujeres cuidadoras y beneficia, sobre todo, a las Comunidades Autónomas que más tiempo tardaron en realizar los reconocimientos de expedientes de dependencia. A partir de la modificación operada, las ayudas a las personas dependientes ya no serán retroactivas y solo si las Comunidades Autónomas tardan más de medio año en resolver un expediente, pagarán el importe atrasado desde el día que sobrepase ese periodo. Es evidente que la mayoría de las solicitudes de ayudas a los dependientes y su recorte, afectará mayoritariamente a las mujeres, que son quienes vienen asumiendo las tareas de cuidado de la familia, y a los beneficiarios de las mismas que son en buena parte también mujeres. Mujeres que trabajan en sector feminizados hoy puestos en cuestión, como la sanidad y enseñanza pública.

Al mismo tiempo, la intromisión de la reforma laboral en las relaciones laborales, otorgando mayor poder empresarial sobre las condiciones de los trabajadores, va a repercutir en más precariedad para todos, y un menor cumplimiento de las políticas de igualdad. Sólo a modo de ejemplo:

.Se limita y condiciona el derecho a jornada reducida par el cuidado de los hijos menores o familiares.

.Se limita y condiciona el Derecho al permiso de lactancia

.Se elimina para las empresas la bonificación de 1200e al año en las cuotas a la Seguridad Social, durante 4 años, cuando se incorporan en su puesto mujeres con excedencia por cuidado de hijo

.Entre las medidas legales que se adoptaron a favor de la corresponsabilidad con la Ley de Igualdad, se encontraba el permiso de paternidad y su ampliación a cuatro semanas a partir del 2011. La política de recortes ha llevado a suspender dicha ampliación tanto en el 2011 como en el 2012, por lo que el fomento del reparto de los cuidados de los hijos entre mujeres y hombres queda también en suspenso.